La donación del Papa Francisco ayuda a familias que padecen hambre en Sudán del Sur

 

 

 

Las familias que padecen hambre en Sudán del Sur podrán subsistir gracias al material para el cultivo de hortalizas financiado con una donación del Papa Francisco. El suministro de este material coincide con el pronóstico de un empeoramiento de la situación de la seguridad alimentaria en los próximos meses. Unas 5 000 familias -más de 30 000 personas- en Yei, en Equatoria Central, son los beneficiarios de una reciente contribución de 25 000 euros del Pontífice a la FAO. Los fondos se están usando para suministrar semillas para el cultivo de hortalizas y aperos agrícolas en una zona donde los medios de vida, entre ellos la agricultura, han sido devastados por los combates.

“Antes de la guerra vivíamos bien y podíamos comer lo suficiente, ahora solo algo en el desayuno y la cena. Mi hijo llora todavía porque tiene hambre”, explicaba Suzan Night, de 22 años, una de las beneficiarias que recibieron el material de la FAO esta semana en Yei. “Las cebollas y los tomates –añadió- pueden venderse en el mercado, lo que realmente me ayudará”.

El material para la siembra “puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte para muchas personas”, aseguró Serge Tissot, Representante de la FAO en Sudán del Sur. “Gracias a la contribución del Papa Francisco –añadió-, más gente en Yei podrá volver a producir sus propios alimentos y evitar los peores estragos del hambre”.

Las semillas corresponden a siete variedades de hortalizas de crecimiento rápido, con el objetivo de aumentar el acceso de las familias a alimentos nutritivos y cerrar la brecha alimentaria que se produce entre dos cosechas de cereales. “No tengo dinero para comprar alimentos en el mercado, así que realmente necesito esta ayuda”, señaló Candiru Lily, de 30 años de edad. “Tuve que escapar de la aldea para para salvar mi vida y ahora estoy aquí en Yei, pero tengo muy poca tierra. Con las semillas que me dieron hoy, plantaré cerca de mi casa y eso me ayudará mucho”.

Se calcula que unas 145 000 personas en Equatoria Central se enfrentan a niveles de emergencia de inseguridad alimentaria, lo que supone tan solo un escalón por debajo de la hambruna en la clasificación usada a nivel internacional. La magnitud del hambre se repite con frecuencia en otras comunidades en todo Sudán del Sur, ya que los enfrentamientos han destruido los medios de vida y limitado el acceso de organismos humanitarios, y porque la hiperinflación ha puesto el precio de los alimentos fuera del alcance de muchas personas.

“Estamos muy agradecidos”, subrayó Jeremiah Taban, pastor de la Iglesia Episcopal de Yei. “La población en Sudán del Sur está realmente sufriendo y suspirando por la paz. Si el Papa Francisco pudiera vernos ahora, se sentiría triste, porque ningún ser humano debería vivir así”.

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